DE COLORES Y SEXOS

 

 

Una entrada ‘reflexioner’

 

 

 
Publicada el 11/09/2018

 

 

 

 

Hola a todos y todas los que me leéis (al resto no).

Escribo esta entrada en estado de ‘semindignación’, así que supongo que levantaré algunas ampollas en los comentarios (si es que por fin se animan a funcionar, porque vaya tela). Aclarado este punto os comento el por qué de mi ‘encabronmiento’.

Resulta que la semana pasada mi hijo bajó a la guardería una pistola pompera. Sí, amigos que no estáis al día en temas ‘juguetiles’, los niños de ahora no soplan para hacer pompas de jabón -como lo hacíamos el siglo pasado- ¡qué va! ahora disponen de artilugios a pilas no sea que se cansen.

Como decía, se bajó el “pompero automático”. No es la clásica pistola de luces que encontramos en cualquier chino o feria. Os adjunto foto para que opinéis con conocimiento de causa.

Como podéis observar hay modelo de niñas y modelo de niños. Mi hijo tuvo a bien elegir el de color rosa y morado (le gusta más que el azul y yo no le veo ningún problema). En realidad es un mismo juguete en diferentes tonos, ¿veis por donde voy?.

El artefacto en cuestión más parece un secador de pelo que un dispositivo capaz de hacer ‘chorrocientas’ pompas por segundo. Como véis tiene una tonalidad rosada (color favorito de mi hijo, junto al morado y el verde). Viene decorado con motivos de Bob Esponja como sus intercambiables ‘formapompas’ (uno de Bob y otro de Patricio)… Y bueno, no me voy a extender más en las virtudes de semejante prodigio de la ingeniería juguetil. (Desde aquí ofrezco a Nickelodeon un patrocinio, para seguir con las alabanzas).

Total, que como os iba diciendo se la bajó al cole y nada más entrar por la puerta, antes de los “Buenos días, hola Pablo” (o la versión “oa pao” de los más rezagados)… Se escucha una carcajada (al más puro estilo villano “muajajajajaja”) acompañada de un “Pablo ha traído un juguete de niñas”, algo que hubiera pasado sin pena ni gloria, de no ser porque fue uno de los mayores (ahora que no tienen cole, veranean en la guarde).

Espetó esto a mi niño coincidiendo -además- con su primer día sin pañal. Al desafortunado comentario se unieron las carcajadas y mofas de los demás mayores y alguna risotada de los pequeños que -sin saber muy bien de qué se reían- se unieron a la fiesta.

Ni que decir tiene que me sentó fatal, veía la cara de mi hijo, aguantándose las lágrimas, tragando saliva como podía, abrazado a su pistola, apretando sus ‘piernucas’ cruzadas. Sin entender muy bien qué pasaba ni por qué le señalaban.

Intenté gestionar la situación como buenamente pude, hasta que nos echó un capote otro de los mayores. Un mayor (pero no tanto, éste tenía casi cinco y el otro seis) que, cogiendo a mi peque por el hombro le dijo: “A ese no se lo dejes en el recreo, es gilipollas, a mí me mola mucho, ¿lo puedo ver?”.

Más claro imposible, en cuestión de segundos mi niño recuperó su seguridad, entró en su aula y comenzó a enseñar -a todo el que quería ver- su juguete nuevo.

A estas alturas me pregunto: ¿Qué comportamiento sería más “socialmente aceptable? ¿Tiene algo que ver la educación recibida, o es cosa de niños? ¿Deberíamos intervenir los adultos, o permitir que aprendan a defender sus ideas? Supongo que según edades.

Un niño hizo una observación jocosa, el otro en un intento de defender al pequeño llegó a insultar (gilipollas) a un compañero.

El primero -por edad- no debería clasificar juguetes por sexo, con cuatro, cinco o seis años, años un juguete te gusta o no te gusta, las valoraciones que pueda hacer al respecto son un reflejo de lo que ha aprendido. El machismo, como el racismo y muchos -ismos más, se siguen percibiendo en pequeños detalles, cosas sin importancia… Se siguen viendo los juguetes perfectamente ordenados por secciones “machotes” y “princesas”.

A mí hijo le gustan los coches, le gustan las herramientas, le gustan las muñecas, le gusta su cocinita y hacer comidas con plastilina que luego ofrece a su bebé.

Él es feliz, no debería enfrentarse a juicios morales venidos a menos tan pequeño, que ya tendrá tiempo de lidiar con la intolerancia y el “si eres diferente, eres peor”

Permitidme, llegados a este punto, hacer una breve reflexión.

Nos quejamos de discriminación salarial, de violencia de género y de ‘chorrocientasmil’ cosas más. Pero toleramos y normalizamos que al visitar una juguetería, debamos decantarnos por un pasillo en el que impera el rosa, el malva, el morado, el púrpura… (hay tanta tonalidad para que no se note que el el resto del espectro cromático pertenezca a los machotes).

Porque es una regla no escrita, pero sí bien señalizada, y pobre del vástago que se salga de la norma y de los progenitores que lo consientan. Que también se nos juzga con frases del tipo “Ay, pobre, ¿cómo le compras X que es de niña?” y viceversa. O las no menos ridículas “Bonito, ¿y no prefieres jugar con coches o juguetes de niño?”. En fin.

¿Qué me puedo encontrar en una juguetería, así, a voz de pronto, nada más entrar?

Pues lo normal sería clasificarlos por edades, tipos (no mezclar pelotas, con juegos de mesa o videojuegos con mordedores). Pero destacan sobre todo dos pasillos muy bien decorados.

En el “pasillo lentejuelas y fregonas” (que desprende ese halo almibarado de cualquier princesa Disney) hay desde muñecas, accesorios para vestirlas, alimentarlas, sacarlas de paseo, bañarlas… Pasando por cocinitas, lavadoras, planchas, carritos de limpieza, carritos de supermercado, cajas registradoras…. Sin olvidar los kits de belleza, que abarcan desde brillos de labios para las más discretas, hasta tocadores -que bien podrían ser la envidia de cualquier fanática del makeup- para las más presumidas… No sigo, porque la lista sería interminable y ya os hacéis una idea de por dónde van los tiros (tus opciones como niña son: ser mamá, ama de casa, modelo, miss,  cajera, frutera, pastelera -pero no carnicera-…. Y así con todo).

Y en el “pasillo violencia y construcción” aquí te recuerda más al embriagador aroma de un parque de bolas (calcetines sudados y ganchitos), te puedes encontrar desde dinosaurios, robots, camiones, camiones que se transforman en robots, bancos de herramientas, espadas, pistolas, muñecos (pero eso sí, de lucha, de los que no comen, ni duermen, ni se visten), superhéroes, más vehículos (esta categoría engloba desde vehículos de emergencias, maquinaria de obra, agrícola, coches, motos… hasta tanques). Como también sabéis de que hablo, me ahorro el comentario.

¿Por qué esa necesidad de catalogarlo todo?

Con la ridícula particularidad, de que un mismo pupitre sea rosa en un pasillo y en el otro lo haya rojo, azul, amarillo… Que si es de Disney el rosa será de Minnie y los otros de Mickey, Pluto, Goofi… (Aplicable a Patrulla Canina y demás mierdas comerciales). Si un personaje es femenino, su indumentaria, vehículo… y demás, será indudablemente rosita. Esto es así y no entiendo por qué.

Nos hace gracia, o nos indigna…

 

¿Hemos cambiado tanto?

8 comentarios en “DE COLORES Y SEXOS”

  1. Hola!!!!
    No entro a valorar al niño mayor porque seguramente sigue el ejemplo de lo que ve en su casa, pobrecito. Me quito el sombrero ante el segundo niño mayor, porque creo que si sigue así, será un gran adulto. Y respecto a que hacer con nuestros pequeños, cuando vemos que sufren esos reveses, solo se me ocurre que es un trabajo de años, que debemos enseñarles a creer en si mismos, a sentirse seguros y arropados, por lo menos en el entorno familiar, para que así sean mas fuertes ‘ahí fuera’. Y no creo que sea fácil.
    Recuerdo que mis padres decían que nuestra educación (la de mi hermano y mía) les resultaba doblemente difícil por culpa de otros padres, y me temo que esto será así siempre.
    Ánimo a todos aquellos que quieren que sus hijos sean unas personas integras e independientes y que viva el amor 🙂

    1. Hola!!
      Sí, evidentemente, los niños son un reflejo de los adultos, y muchas veces -los propios padres- perdemos un poco el control, al delegar (por motivos de conciliación) la educación de nuestros vástagos. Pero, jolín, yo veo a mi hijo hacer esos comentarios (que damos por normalizados) y que con ellos, está ridiculizando a otro niño… Y le freno en seco.
      Muchísimas gracias por pasar y dar tu opinión, en serio, me siento más arropada cuando veo que alguien me lee.
      Un abrazote!

  2. Qué pena, de verdad, yo recuerdo que de niña me gustaban más los juegos de construcción que otros de cotilleos y peinados y me jodia y me aguantaba porque era para niños.
    Es una pena, yo apoyo tu idea de apoyar a tu hijo en lo que le gusta porque desde luego, es muy importante sentirse apoyado cuando eres un pitufo.
    Un beso

    1. Lo primero de todo, muchas gracias, Beatriz, por darme la razón, es algo que me encanta, jajaja. Ahora en serio, gracias por comentar, creo que somos muchas las que pensamos así (me atrevería a decir que más mujeres que hombres, porque “sus juguetes” molaban más, y estaos resentidas jejeje). Y está bien tener un rinconcito, para mostrar nuestra opinión.
      Un abrazo!!

  3. Madre mía qué horror de sociedad. Mi hijo con su pijama de unicornios y la mochila que quiere de ponys, que le pasará? Le dirán que va de niña? Por que nos va a dar lo mismo. Pero y si en un futuro rompen su ilusión? Que hacemos entonces? Cuando no quiera llevar lo que le gusta solo por el qué dirán ? De verdad esto es muy triste. Y lo peor de todo es culpa de los adultos 😓

    1. Probablemente nada, porque -por suerte- es un porcentaje bajo el de niños “etiquetadores”.
      Ojalá les dure siempre la ilusión por lo que les gusta, sin pensar en nada más, ni en qué dirán…
      Está en nuestra mano, como madres y educadoras corregir esas tonterías (el micromachismo).
      Un abrazote y gracias por pasar!!

  4. No hemos cambiado casi nada… ahora se habla políticamente correcto hasta que llegamos a alguna situación como la que describes con tu peque y explota todo… El niño aquel que se burló de él vive y se educa en el machismo, me da igual lo que digan los padres, está en él, porque si no no haría esa discriminación, lo de burlarse ya de él… es que tampoco deben enseñarle que no nos reímos de los demás, sino con los demás…
    Una duda, estaban los niños solos? No había seños o educadores cerca? Porque me parece brutal que no dijeran nada… en estos casos yo sí corrijo y afirmo que no son juguetes de niñas o de niños, son juguetes de todos porque todos podemos jugar con un juguete que nos guste y pasárnoslo igual de bien. Listo. No hay más.
    Lo de las jugueterías y jueguetes es horrible… hace unos años analicé varios catálogos de estos monísimos que mandan para Navidades… y fue vomitivo, del tirón.
    Un ejemplito… sabes que Fisher Price, con sus MegaBloks tienen versión rosa???? Es que me quedé loquísima… las piezas son: rosa fuerte, rosa pastel, rosa medio, turquesas, verdes y blanco… FLIPO. Muchísimo. Me indigné una barbaridad… es que mi hijo no puede tener piezas rosas en su bolsa con los demás colores???… Qué ASCO me dan, así, del tirón…
    Hoy es que estoy calentita con el tema, que he tenido que decir 4 veces que mi hijo es un chico aunque lleve el pelito pelín largo… No lo he dicho más veces porque he ignorado a la gente, pero me tienen hasta el moño y más!!!
    Aquí me estreno comentándoteee 😀
    Un besoteeeee

    1. Pues estaban las educadoras (4) y varios padres y madres dejando a los peques. Pero me quedé en blanco, no sabía cómo reaccionar, viendo la impasividad de las seños. Una mamá, sé me cogió del brazo y eso me tranquilizó, pero vamos, me quedé con las ganas de decirle cuatro cosas a la madre del mayor (que no estaba).
      Jo, pues no tenía ni idea (lo los había visto) pero esta misma tarde se los busco, le van a flipar.
      Es tan absurdo que haya que comprarlos por separado.. En fin.
      Síiii, y no te lo intentan arreglar diciendo “es que tiene la cara tan redondita o finita” (esto ya va según gustos y mítico “es tan guapo”… Lo del pelo yo también me he hartado de escucharlo, es más en verano le hacía un quiqui, para que no le comiera el flequillo la cara.
      Un besoteeeee!!

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