SED DE CONOCIMIENTO

 

sed de conocimiento yonkis del embarazo

Hoy quiero hablaros de lo mucho muchísimo que estoy aprendiendo, desde que inicié esta aventura llamada embarazo.

A toda la información que busco sobre la gestación en internet, libros, revistas … Por si no fuera bastante, hay que sumarle los cursos, cursillos, charlas y demás actividades que nos programan a las embarazadas. Supongo que para mantenernos entretenidas y no demos tanta guerra.

 

Los tienes sobre cualquier temática que puedas imaginar. Cursos sobre el embarazo (que tratan temas tan inquietantes como son cambios físicos y emocionales, mientras que ofrecen una serie de pautas para poder manejarlos) . Los tienes sobre la maternidad, crianza y educación. Cursos de preparación al parto, de yoga, pilates, incluso una especie de gimnasia piscinera.

 

Cursos, cursillos y ‘cursazos’

 

Donde nos enseñan a respirar , empujar… Incluso a utilizar diversos artilugios, desde pelotas gigantes (que prometen ser de gran utilidad en el momento de la dilatación para el dolor), cojines de lactancia, pezoneras, sacaleches… Hasta los más elementales, como son ser el cochecito, la bañera

Con toda la parafernalia y accesorios del bebé, que no son pocos

(Sí, las primerizas necesitamos hacer un curso para todo).

Ahora me manejo con soltura a la hora de usar términos no hace mucho desconocidos. Palabros de jerga obstétrica como ‘entuertos’, ‘calostro’, ‘Braxton Hicks’, triple proyección ‘, ‘ loquios ‘, ‘ puerperio ‘, ‘ ectópico ‘ , ‘meconio’, ‘cefálica’, ‘podálica’, ‘pródomos’, ‘translucencia nuclear’, ‘mastitis’, ‘expulsivo’… Y un largo larguísimo etcétera. Inclusive me atrevo con la interpretación de ecografías, control de percentiles. (Todo esto con dominio absoluto de las abreviaturas respecto a las mediciones).

Siendo esta una instrucción, que -aunque útil durante el embarazo- no vuelves a necesitar en tu laaaarga vida (algo así como el Conjunto Vacío en Matemáticas de Primaria) . Aprendes una barbaridad, eso sí.

Miras, comparas, preguntas … Y aún así sigues buscando y devorando toda la información disponible sobre cualquier tema. Ya Sean cochecitos, cunas, colchones, biberones, chupetes, pañales… O cualquier artilugio que necesitas -pero ya-, para la inminente (próxima, futura), o como en mi caso ‘futurísima’ llegada del Bebé (ya tenía comprado y montado el carrito, antes incluso de saber el sexo).

Pero si lejos de saturarte, quieres más y más, enhorabuena, te ha convertido en una…

 

Yonki del embarazo

 

No tienes otro tema de conversación, pero claro, ha aprendido tantérrimo que te ‘autoproclamas profeta’ y emprendes ‘una misión’.

Que no es otra cosa que compartir con la información adquirida durante la preparación intensiva.

Te sorprendes a ti misma manejando con destreza temas ‘tocologísticos’.

Eso sí, pronto y a muchos. Hay que captar adeptos para la ‘secta preñil’ antes de que toda esa sabiduría adquirida y fruto de tu experiencia personal. Todos esos ‘recuerdos’, se pierdan (parafraseando a Roy)  “como lágrimas en la lluvia”.

Por no privarme de nada, hasta hice un curso sobre Nutrición (éste obligatorio por la diabetes gestacional) Una formación resultó francamente interesante. Te explican en días alternos, uno el endocrino y otra enfermera de nutrición. (Durante unas amenas charlas de cuatro horas) Todos los entresijos de la alimentación, funcionamiento del páncreas, vesícula… Vamos, el sueño de cualquier yonki de la información.

 

El resto de charlas y cursos, ya lo hice por puro vicio. Y es que mi ansia de conocimiento no hace ascos nada.

 

Cuando llegué al ‘maravillosérrimo’ momento de entrar en “modo experto” y me apunté a cursos, cuantos más mejor. También hago uno de preparación al parto, otro de maternidad responsable, otro de lactancia…

He asistido a las charlas de anestesistas, matronas y matronas (sin pretensión de ser políticamente correcta, ni mucho menos, es que en mi caso las clases se imparte en un matrón)

También me apunté a una visita guiada por la  maternidad y paritorios (así, tal cual, suena).

 

La visita:

 

Os hablaré un poco de la visita, por si –como a mí– os ha desconcertado.

Consta de una charla a cargo de la matrícula más dicharrachera del hospital elegido, en la que no sólo nos explica cómo será nuestra participación. Nos hará una presentación en powerpoint, contará sus batallitas de matrona… Pasándose por sus huevos toreros la intimidad y/o privacidad, que cabría esperar de un profesional en uno de los momentos más vulnerables de tu vida. Pero ella ha venido a entretenernos y merece su minuto de gloria.

Ahí la teníamos contándonos, con todo lujo de detalles, cómo una parturienta el miércoles pasado (tras renunciar al enema). Se hizo sus necesidades encima, durante los pujos. También hemos escuchado de otra, que gritaba obscenidades al marido … Y alguna más. Pero claro, después del primer ejemplo -al menos yo– no presté la atención que cabría esperar de una ‘yonki de la preñez’.

Es más, al verlas en las habitaciones con sus recién nacidos, pasaba por un poco de la exposición que, tan amablemente, tuvo a bien ni prepararse* la matrona. Yo intentaba deducir con una compañía de gestación, quién se cagó encima -por ejemplo- el día anterior. Puesto que la visita fue el viernes) .

*Más atropellado e improvisado no podía ser aquello

 

Y así, amiguitos, es como pasé la mañana de mi cumple

 

Una charla de aproximadamente 3 horas, con su correspondiente recreo y excursión en el baño. Seguida de otra, esta sí más cortita, de hora y media sobre los diferentes tipos de anestesia.

Porque no sólo existe la epidural, señores, también podemos elegir sedación, anestesia general, incluso óxido nitroso. (Sí, sí, has leído bien, el famoso gas de la risa que usan los dentistas). Una ponencia impartida por un anestesista muy cachondo, por ejemplo, para ir de cañas, pero que la hora de manipular la anestesia … No sé yo, si le querría a mi vera.

Ya entumecidas y a punto de enraizar en las ‘comodísimas’ sillas del aula docente, cogimos nuestros bártulos (mochila, cantimplora, cámara de fotos … Es una excursión ¿no?). Y comenzamos una ruta hospitalaria en la que veíamos a los pobres parturientas desencajas en la sala de dilatación. Mientras que las excursionistas y acompañantes  (En total unas 50 personas). Íbamos pasando, ordenadamente y el fila de dos, atentísimos todos, por supuesto, a las explicaciones que nos dieron los profesionales de la zona (os digo, sólo nos faltó hacer fotos).

Tuvimos además la suerte de ver cómo sacaban un recién nacido. (Después del famoso ‘piel con piel’ y primera toma de contacto con la lactancia, tal como hemos dicho amablemente la enfermera de la cuna). Salían de los ‘paritorios misteriosos’y ahí nos unimos.

* Dramatizacización. 

Ay, cómo se nos caía la babilla a todas, mientras que se coreaba al unísono ‘oooohhhhhh’ poseídas por la ‘ñoñez’ ante tamaña preciosidad. Seguro que hasta tiene ese olor a nuevo. (Aquello bien se convirtió en una romería, o mejor, una procesión en la que sólo nos faltó cantarle una saeta al bebé).

Los recién nacidos provocan esas reacciones en todas las personas incluso en las ‘deshormonadas’. Pero en nosotras las ‘locas preñonas’ alcanza niveles estratosféricos. Es ver uno y morir de amor, tan pequeño, con sus bracitos, sus manitas, su cabecita, piernecitas, piececitos … Y es que así somos, estamos recuento de miembros en diminutivo, como si algo se esclarecedor se tratase. (Sí está todo en orden hay uno de cada uno, menos de las cosas que van a pares, que hay dos).

Aprovechamos la oportunidad de seguir a la enfermera todo el camino que lleva del paritorio tenebroso a la sala de curas, donde hay ‘disponible’ un bebé. En una especie de fregadero metálico. Es una de las pequeñas pegas que le encontré. No tienen una bañera en las habitaciones.

¡Con lo que aprendes en las clases de preparación al parto! Bueno, la verdad, aprendí sí, a ahogar un bebé, básicamente. Os comento- cuando ya tenías controlado el tema del agarre. En la parte interna del codo materno. Hasta aquí todo sencillo ¿verdad?

Pues bien, cuando tus brazos más que brazos son fideos, como es mi caso. Surge un problema de apoyo. Y en el más mínimo estiramiento para, por ejemplo, alcanzar el champú. (Sí, a pesar de la falta de melena los recién nacidos necesitan champú) . La cabeza del muñeco se quedó sumergida, mientras sujetaba la ‘piernuca’, esa sí fuera de agua (en modo ‘snorkel’).

Un drama la verdad. Menos mal que mientras dure el embarazo estoy en prácticas y no me pueden quitar puntos del carné de madre.

Otra cosa que me dejó un poco desencantada es que sí, dispone de unos paritorios que son la locura, amplios, bonitos, espaciosos, en unas habitaciones que se pueden medir tranquilamente en los campos de fútbol. Con esas camas que parecen ‘transformers’ y te ofrece la posibilidad de parir en el pino, si así lo prefieres.

Con las cunas de reanimación listas y dispuestas. Tienen un regulador de intensidad para la luz, pelotas de ejercicio, incluso un lector USB para escuchar la música que prefieras.

Hasta aquí todo perfecto.

Llegamos a la pega, solo disponemos de 4 nuevos, el resto son los antiguos. Los paritorios que no nos enseñaron, porque en la visita también nos enseñaban pasillos, ascensores, cafetería, incluso la uci neonatal, algo ocultan en Esa misteriosa zona llamada ‘los paritorios viejos’.

Y esto es algo que se repite al llegar a las habitaciones, disponen de 20 individuales. Si tienes suerte te alojarán en una de ellas, con un estupendo sofá-cama para el acompañante. Pero con la posibilidad de instalar toda la familia, la política y el asentamiento gitano (si te das cierta maña organizando unos colchones por el suelo). De grandes que son.

 

Ya me quedo sin combustible. Escribir, como cualquiera de las actividades que haces derecha, léase comer, o vivir. Ya está siendo un problema, o me recuesto… O me ahogo, así de sencillo. Es una dura competencia por el poco espacio disponible, o el bebé o los pulmones, sólo puede quedar uno.

 

Ya otro día (después de documentarme, como es menester) entraré a fondo en otra de las maravillosas locuras preñiles:

“El descubrimiento de las… ¡¡Cosas gratis !!”

Y es que, desde el embarazo, se despliega ante mí un abanico de ofertas, promociones, descuentos … Y todo tipo de obsequios, canastillas, muestras y como no…

Más cursos, más charlas, y por ende .. ¡¡más canastillas !!. Pero será otro día, que ahora mi gordi reclama su espacio.

 

La barriga creciente para las historias de un embarazo, devuelve la conexión.

Responder:

Por favor, para comentar
avatar
  Recibe avisos de nuevos comentarios  
Notificar sólo de...

ANTERIOR

SIGUIENTE

curva larga de glucosa sog
Virginia Silence

AGÁRRATE, QUE VIENEN CURVAS

O CÓMO LA CURVA DE GLUCOSA AMENAZA CON JODERME EL CUMPLEAÑOS Y LAS NAVIDADES. Allá por la semana 24 de embarazo (en realidad, entre la 23 y la 27 más o menos) el ginecólogo, el endocrino, la matrona o algún médico te dirá que te tienes que hacer “la curva”. Es el que se llama también Test de O’Sullivan y lo que (…)

Seguir leyendo »
la bolsa para el hospital
Virginia Silence

UN FINDE EN EL SPA, ¿QUÉ ME LLEVO?

Bueno, pues retomando ‘la sección’ de preparativos para la llegada Pablo… Hoy os voy a hablar sobre lo ‘jodidamente’ complicado que es hacer la maleta para el hospital. Resulta, queridos amigos, queridas amigas, queridas familias… Que para este tema, como para cualquier otro me he documentado como Dios manda. (…)

Seguir leyendo »
 
nominadamadresfera 2018
Ir arriba