¿HACEN FALTA TANTAS COSAS?

¿Son necesarios tantos trastos para la llegada del bebé?

hacen falta tantas cosas para un bebé

Ya expresé mi estupor ante el apabullante universo de ‘aparatejos’ y trastos -de dudosa utilidad- que parecemos necesitar tanto las mamis como nuestros retoños.

Desde pelota gigante, sacaleches, pezoneras, cojines de lactancia… -y un enorme sinfín de cachivaches-.

Hasta los ‘imprescindibles’ minicuna, cuna, supercuna, maxicosi, sillas para viaje (en plural, porque van por grupos), capazo, carrito, sillita, sillita ligera (ésto sí lo veo útil, porque la que yo tengo del trío… pesa lo indecible), esterilizadores… un batiburrillo de accesorios y complementos como saco para el maxicoxi, para la silla… Colchoneta de invierno, de verano… que a mí, como madre pobretona y primeriza, me deja perpleja, ‘ojiplática’, boquiabierta y ‘carteravacía’.

 

Yo esperaba necesitar todos y cada uno de los chismes que adquirí con premura. Pero resulta que Pableras ha sido una mezcla de Mogli y un espartano. No sé si es una tendencia normal o he tenido suerte. Porque, desde luego, mandan las circunstancias y algo que sí he comprobado es que el trasto que le ha hecho más apaño a alguien con su retoño, puede ser el que se quede acumulando polvo con el tuyo, ahí, tan ‘solipendi’ ninguneado.

Os hago un listado con los que diría que son los:

3 imprescindibles para cualquier bebé:

 

– Un bolso gigante

No es necesario que sea una ‘cuquimonada’ especialmente diseñado para mamis ‘elegantosas’ (igual triunfas en el parque con él, no sé, no lo he tenido) pero importante que sea gigante. Y a ser posible, con muchos bolsillos y ‘secciones’ porque luego buscar algo se puede convertir en una misión imposible.

– Una buena sillita

Si como yo, primeriza e inexperta estudiadora del ‘mercado carritos’ Te imaginas divina empujando un cochecito con un capazo espectacular (por favor, si era hasta reclinable). Detened el impulso, es un error, apenas lo usarás en comparación con la silla, yo me arrepiento infinito de haber elegido esta silla, incómoda a más no poder, con apenas espacio para las posaderas de mi pancibola, con unas correas de sujeción a la altura de las ingles… Y el capazo, aunque lo usé un montón, porque… ¡además se hacía mecedora!, Pues ahí está, ocupando sitio, con el resto de trastos ‘imprescindibles’.

– La hamaca

Yo la he usado una barbaridad, bueno, más que yo, el gordi, desde bien pequeño, sí a edades en las que no se recomienda, según algunos y son aconsejables según otros. Le cogí una con forma de osito monísima, con unos botones que la hacían vibrar, ponían melodías o ruido blanco.. A Pablo le encantaba y la utilizó hasta que su peso se lo impidió (la pobre hamaca soportaba una tensión… se escuchaba el pam, pam, pam del culo contra el suelo o la mesa donde la solía poner).

 

En cuanto a los objetos menos prácticos para mí:

 

– La minicuna

Ni la compré, ni la eché en falta jamás. Pablo desde el primer minuto dejó claro que el colecho era su rollo, que eso o no dormía, ni al lado ni cerquita, pegado cual lapa… Así o nada.

– La cuna de barrotes

Aquí tuve la suerte de que me regalara mi prima, aunque bueno, después de montarla e instalarla con ‘la prontitud característica de una primeriza enajenada, en cuanto la tuve, vamos. Pablo nació en Febrero, pues en verano la tenía instalada, con el colchón comprado, las sábanas, edredones (varios juegos) con sus chichoneras… Una preciosidad que usó como seis horas en su vida. Una pena, la verdad, pero como dije, desde el principio dejó claro que tenía alma de koala. Así que en cuanto le dejaba (más dormido que un cesto) en la cuna, se despertaba gritando, como si tuviera pinchos o quemara.

– Esterilizadores y similares

Seré una guarreras, será que no creo en los microbios asesinos, será que me parece una estupidez. Será que me parece que madurar el sistema inmunitario en una burbuja estéril es imposible. Será… Seré… Lo que queráis, pero jamás los he usado.

Tampoco he hecho nunca esos moldes tan ‘preciosisísimos’ de ‘pinrelitos’ y manitas. Aunque para intentar hacer una huella con pintura de dedos, estropeé un body, una camiseta y unas cinco cartulinas (tontunas que se le ocurren a una para celebrar el día del padre cuando el enano tiene un mes. Tampoco le veo la lógica a comprar esos robots de cocina para bebés, ni los calientabiberones, cuestión de gustos.

– La mochila de porteo y similares

Tuve dos una regalo de mi mamá y otra que pillé en Amazon, ahí están muertas de risa, lo veo incomodísimo, También hay fulares y bandas elásticas.. pero no las he probado, así que no opino.

Hasta la próxima mi pancibola, los trastos inútiles y yo, devolvemos la conexción

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VirginiaLianchio DiscahogarVirginia SilenceMadre Superada Autores de comentarios recientes
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Lianchio Discahogar
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Al primero se le compran tantas cosas!!! Si tuviera un segundo no compraba nada ni la mitad de las cosas que compre la primera vez.

Madre Superada
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A veces cuando somos primerizas comparamos muchos supuestos imprescindibles que luego caen en desuso y olvido. Tal como comentas, lo que a un peque le va de fábula…con otro ni se usa. E incluso entre hermanos hay cosas que con uso utiñizaste mucho y con el siguiente ni las sacas del altillo….porque “pa que”.
En mi caso utilicé mucho minicuna y cuna con el primero y no tanto con la segunda…y con la hamaca tres cuartos de lo mismo.
Un abrazo

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