TUTORIALES QUE NO AYUDAN
APRENDE A LIMPIAR
HOY LA LAVADORA
Poner una lavadora o hacer una colada (es lo mismo, no te líes).La lavadora ese trasto en tu cocina que parece una nevera pequeña, sirve para lavar la ropa.

TRUCOS PARA HACER BIEN LA COLADA

TUTORIAL ABSURDO SOBRE LAVADORAS

Retomando la sección TUTORIALES QUE NO AYUDAN…

Hoy os traigo el tutorial definitivo para poner una lavadora o hacer una colada (es lo mismo, no te líes)

LA LAVADORA:

 

Ese artefacto en tu cocina, que parece una nevera pequeña, pero no lo es.

 

 

 

 

 

 

HACER LA COLADA Y PONER LA LAVADORA

Es lo mismo, no te líes

 

 

 

 

Está ahí desde el inicio de los tiempos, se las has visto poner a tu madre, tu abuela… Pero jamás te interesaste por su funcionamiento.

 

Ahora te has independizado, y en tu nuevo hogar (el piso compartido de estudiantes) te has encontrado con una lista de normas, entre las que se encuentra

“La lavadora es de uso común, apuntar en el horario los días de colada con -al menos- dos días de antelación. Gracias”.

¿Quién no se ha visto en esta situación? No entres en pánico. A todos no ha pasado y hemos podido retomar nuestra vida, en la mayoría de los casos.

Llevar una bolsa de ropa sucia a tu madre cada semana, ya no es una opción. Te sale más cara la gasolina que contratar un mayordomo. Pero, tranquilo, para eso estoy yo aquí. Gracias a mis consejos de mami preocupona, terminarás poniendo la lavadora como tu propia madre. Incluso la podrás aconsejar sobre los mejores programas y detergentes que van saliendo. (Por norma general suelen ser fiel a su marca).

Bueno, entonces…

 

¿QUÉ DEMONIOS ES UNA LAVADORA?

Pues -básicamente ésto

Pero…

Empecemos hablando sus inicios (copio y pego de la Wiki):

 

No me mires así, Ignacio Escolar

 

UN POQUITO DE HISTORIA:

 

Como decía, según la Wikipedia:

“La primera patente fue concedida en Inglaterra en 1691 en la categoría de Washing and Wringing Machines (Máquinas de lavar y escurrir)”.

“En 1862, Richard Lansdale exhibe su “lavadora giratoria compacta”.

“Ya en 1904 se estaban anunciando lavadoras eléctricas en los Estados Unidos”.

“En 1940, el 60% de los 25.000.000 hogares con acceso a la luz eléctrica en los Estados Unidos tenía una lavadora eléctrica”.

“Ya a principios de la década de 1960 se convierte en un aparato cotidiano”.

“En 2008, la Universidad de Leeds diseñó una lavadora que solo requiere una taza (aproximadamente 0,5l) de agua para cada lavado. Deja la ropa prácticamente seca y usa menos del 2 por ciento del agua y energía de una lavadora convencional”.

Y ahora dejemos la teoría, que está muy bien, pero tampoco pretendo que te conviertas en un versado en la materia.

 

Así que vamos a la parte práctica.

 

¿CÓMO ES UNA LAVADORA?

 

Aquí te diría que es

grande, cuadrada y blanca,

pero los tiempos cambian y los modelos también. Así que -sin más dilación- procedo a desgranar las cuatro partes fundamentales del electrodoméstico que nos interesan (el mecanismo lo dejamos para los técnicos y fabricantes).

  • El tambor: 

Es el habitáculo en el que se introduce la ropa. Suele tener una puerta transparente, normalmente redonda. (Lo reconocerás porque parece un portillo de submarino).

  • El cajetín para jabón, suavizante, lejía…

Lo encontrarás en el frontal, parte superior junto a los botones o ruedas (según modelo). Y sirve -como habrás deducido- para echar los productos.

  • Los programas:

Aquí puedes seleccionar desde el tipo de tejido, grado de suciedad, temperatura, si quieres -o no- prelavado, las revoluciones del centrifugado… etc.

  • Botón de encendido:

Un botón bien señalizado que inicia el lavado en el programa que hayas seleccionado previamente.

Ahora que ya te vas familiarizando con el aparato, te aconsejo que lo toques, abras y cierres puerta, el cajetín… (con cuidado de no pillarte los dedos o cualquier otra parte de tu cuerpo serrano). 

humor peligros lavadora

 

¿CÓMO SÉ YO CUÁNDO DEBO PONER LA LAVADORA?

 

Bueno, pues “por obligación” solo deberías si se dan algunos de los siguientes casos reales:

  • La gente se aparta de ti en el transporte público.
  • Las ventanillas de tu coche (o de otros) se abren solas al montar, por arte de birlibirloque.
  • Si decides ir andando, te sigue un escuadrón de moscas.
  • En la facultad, nadie se sienta a tu lado (aunque para ello deban permanecer de pie durante toda la clase).
  • Tus compañeros de piso hacen chistes y chascarrillos sobre tu olor.
  • Los de la tuna cantares acompañados de graciosas coreografías.
  • Para los gatos de tu barrio eres uno más de la colonia.
  • Te echan perfume. Y no solo los azafatos en centros comerciales. No, las señoras lo sacan de su bolso y te rocían sin piedad (pero con buena intención).
  • La ropa se queda de pie cuando te la quitas, mantiene tu forma durante meses o años, como si de una escultura se tratase.
  • Tienes la ropa adherida al cuerpo. Si quitarte la camiseta te recuerda a despegar el papel a las magdalenas, va siendo hora de lavarla. (Quizá también deberías darte un agua tú también… Quizá).
  •  

CONSEJOS PARA PREVENIR ACCIDENTES:

 

 

Reprime el impulso de meterte en la lavadora con la ropa puesta.

Lo sé, la tentación es grande, sobretodo en los casos de disponer de una de esas lavadoras con carga superior. No te aconsejo que lo hagas, puedes resultar herido.

Mi consejo es que pongas algo de música (movidita, a ser posible) y te marques unos bailoteos con la finalidad de sudar y acelerar el proceso de caída ‘prendíl’ (en una maravillosa sinergia entre gravedad, el peso de la mugre y sudor).

Otra opción es:

Meterte en la bañera con la ropa puesta.

También puedes aprovechar la ocasión (que un baño no se lo da uno todos los meses) y coger todos los platos, tupper y demás ‘guarricie’ que acumulas por tu habitación. (Sí, la de debajo de la cama también). E introducir todo con -cuidado de no lastimarte- en la bañera.

Esta opción, aunque parece la más sensata no te la recomiendo. Porque dejarás la bañera ‘asquerosita’ (con lo que tocará limpiarla después) y además olerás a una mezcla de gel de baño, mistol, fritanga y a saber qué más…. ¡Hasta por teléfono!

 

Te has conseguido quitar la ropa que llevabas puesta, y ¿ahora qué?

 

Pues ahora regresa a tu cuarto, coge la montaña que está cobrando vida propia. Sí, esa que has ido creando encima de una silla. Haz un montón y llévalo al lugar donde se encuentre la lavadora. (No te aconsejo desplazar el electrodoméstico hasta tu cuarto, porque -probablemente- nO tengas toma de agua, ni desagüe).

 

UNA VEZ A SALVO, CONTINUAMOS:

Ahora tocaría…

Separar por colores y tipo de tejidos.

(Esto requiere una entrega a parte, que no tardaré en publicar).

Nos saltamos este paso.

Porque ahora lo que buscamos es una primera toma de contacto con el aparato.

Abre la puerta.

No la de casa, sé que la tentación de huir es grande, pero me refiero a la ‘puertecica’ con forma de escotilla o, si es de carga superior, la tapa.

Coge con mucho cuidado la ropa.

Tampoco es cuestión de tratarla a patadas, por mucho asco que dé… Huele a ti y a la historia de tu vida, olisquéala, te traerá recuerdos imborrables (como las manchas).

Introdúcela dentro del tambor.

La que quepa, sé que hay más, pero por mucho que empujes, si no cabe, no cabe. De modo que la reservamos para la próxima colada (hacer la colada es otro término para referirse a poner lavadoras).

 

Llegó el momento clave. Elegir programa y añadir el jabón.

 

Como ésto es una prueba, vamos a lo fácil.

 

PUESTA EN MARCHA:

 

Eligiendo programa:

Como te dije, eso se hace mediante los ‘botoncetes’ -o ruedas- que veas en el frontal. En este caso nos decantamos por un lavado con prelavado a temperatura fría. (El prelavado ayuda a ablandar la porquería, para que salga con más facilidad durante la fase de lavado).

 

Añadiendo los productos:

Bueno, pues como va a ser un lavado normalito y tenemos miedo de liarla parda, te hablo de los tres principales depósitos que utilizaremos.

 

Abre el cajetín:

Verás dos compartimentos más grandes (uno a cada lado) y en el centro otro más sofisticado.

De los de los extremos el más grande es para el lavado normal, el menos grande para el prelavado y el raro para el suavizante.

 

Echa los productos:

Nos guiaremos siempre (nada de echar a ojo, hasta que no dominemos la técnica) por el cacito medidor que suele venir en los jabones en polvo (los de la caja de cartón, que reconocerás porque pone jabón para lavadoras). O el tapón de los jabones líquidos (en botella garrafal acompañada de la misma leyenda).

Lo mismo con el suavizante, respetando siempre, siempre, las medidas aconsejadas por el fabricante. Y la capacidad de nuestra lavadora.

 

Aprieta el botón:

Ya está listo. Solo queda apretar el botón de encendido, cruzar los dedos esperando que no explote.

 

Y déjala hacer su magia.

 

 

En este momento, seguramente te asustarás, es normal.

 

Las lavadoras hacen ruido

 

(Al coger el agua, girar el tambor…). Mientras no escuches un llanto, un maullido (si tienes gato), un ladrido (si lo que tienes es un perro)No hace falta que arranques el enchufe y llames a los bomberos.

En el caso de constatar que entre el montón de ropa se ha colado un ser vivo, detén el aparato de inmediato (a no ser que sea un pez, entonces no pasa nada. Siempre y cuando no quepa por el desagüe y acabe viviendo una aventura, al más puro estilo Nemo).

 

Pasado el primer susto, probablemente te encontrarás con más. Y es que las lavadoras son así.

 

Están constantemente llamando la atención, se sienten solas y utilizadas (con razón). Y para ello no dudan en hacer todo tipo de ruidos y cabriolas (algunas hasta saltan -desplazándose de su sitio- en busca de un poco de calor humano). 

No te preocupes, dentro de poco terminará todo y podrás continuar con tu vida.

Bueno, bueno, pues ahora dudas si el asunto está concluído, la lavadora parece que ya no da más vueltas ,ni hace ruidos infernales. ¿Será que terminó?

Lo más probable es que sí, pero también ha podido haber un apagón (lo notarás por la falta de luz en general).

O puede que te la hayas cargado (en estos casos, se queda con la ropa, el agua y el jabón dentro). Algo que supondrá una faena, cuando salga todo en modo tsunami. (En otra entrega, ya te explicaré cómo y cuándo utilizar la fregona).

 

¡¡LA PUERTA NO SE ABRE!!

 

A ver, ansias, que eres un ansias, ¿qué prisa te entra ahora cuando llevas desde que empezó el curso sin lavar ni un calcetín?.

¿Has esperado a que pite o haga un clac?. ¿No?.  Pues espera unos segundillos, que ya casi has terminado.

Ya has logrado abrir la puerta de marras, genial.

 

Ahora toca tender la lavadora

ATENCIÓN: Cuando hablo de tender una lavadora, me refiero a tender las prendas (prendas es lo mismo que ropa, así vas cogiendo vocabulario ‘marujil’) que hay en su interior. El aparato pesa demasiado para cargarlo y más aún para que aguante en las cuerdas.

Lo mejor es hacerlo de una en una -si tienes pinzas y espacio suficiente-. Sino… Para las camisetas, un buen truco es colgarlas en perchas bien ‘estiraditas’, para ahorrarte la plancha (ya hablaré de la plancha en próximos tutoriales).

 

¿A QUE NO HA SIDO TAN DIFÍCIL?

 

Ahora solo queda esperar a que se seque para poder disfrutar de tu nueva vida como estudiante aseado. (Al menos de ropa).

Y tú, ¿sabías lo que era una lavadora?

Atentos a la próxima entrega: "EL HORNO: ese trasto en tu cocina que usas para guardar sartenes... ¡¡También puede hacer pizzas!!

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Hijos Manual
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Eres un elemento, qué risas. Yo en un piso de alquiler tuve una lavadora que andaba sola.

Lalio Post
Usuario

¡Me he reído mucho mientras lo leía!…. me trajo muchos recuerdos, y no tan lejanos, porque cuando me mudé a Alemania, ¡ay de mí…. me tenía que llevar el móvil al cuarto de lavado para estar traduciendo lo de los programas! Un abrazo

Ana silva
Usuario

Que buen tutorial Virginia.
Sin señor muy completo.
La verdad que en mi casa la pobre lavadora no tiene tiempo para descansar. Todos los días trabaja excepto algún domingo que a mi no me dan ganas. Es lo que tiene tener 3 hijos y un marido trabajador de la construcción 😉
Enhorabuena por tu blog, está genial.

Laura
Usuario

😂😂😂 como me he leido leyéndolo! Yo añadiría “acordarse de tender la ropa, una vez se halla acabado el programa” 😉, en mi casa esa es la mayor dificultad que se plantea al poner una lavadora!

Paula
Usuario

Jajajajajajajaja!!! Está genial!!!! Se los voy a pasar a mis sobrinas que están en edad.

Stiby
Usuario

No sé cómo he podido vivir sin leer estos magníficos tutoriales. Leeré con atención el de la fregona,si es que ya lo publicaste. Voy a seguirte ipso facto en el blog porque todo este conocimiento que compartes de forma desinteresada merece ser leído con atención. Me has aclarado muchos puntos como ese día que la ropa salió sucia y piensas, pues he hecho todo bien, pero resultó que no había puesto jabón. Porque así es una, que olvida las cosas. (Para que te hagas una idea un día salí en zapatillas de andar por casa sin darme cuenta, otro con la camiseta del revés). Hay una parte que te has saltado en tu tutoriales y que comparto para el resto de mortales porque es importante si no quieres que un día el agua inunde tu cocina / baño, y es: limpiar el filtro cada cuatro o cinco meses. Que dirás,… Leer más »

Vanessa
Usuario

Qué alegría poder pasar por tu blog y dejar el comentario en él. Si el de Bloguers ya te quedó divertido, este ni te cuento. La lavadora de casa es de los modelos que la falta de cariño le hace desplazarse. Le hemos tenido que poner un tope para que no se salga de la estancia O_O

¡Saludotes!

Virginia
Usuario

La que teníamos en el pueblo, se cargó la taza del retrete y varios azulejos.
Era tremenda, hacía llorar a mi perro.
Jajajajaja.
Gracias por pasarte, para mí es un honor!!
Besos, achuchones, reverencias…
=^.^=

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