VACACIONES EN URGENCIAS | HEMORROIDES Y RIÑONES

Hola a todos, amigos, amigas, queridas familias

Hoy quería hablaros de las penurias del postparto a tres años vista de mi aniversario como madre. Todo esto haciendo balance de cómo está mi cuerpo serrano a día de hoy. Y es que, el lunes terminé en Urgencias, después de varias horas de dolor salvaje. Esos dolores imprecisos, que activan tu neurona preocupona. No sé si por canguelo a todo lo referente a señores de bata blanca. Por mi catastrofista expectativa (preocupación verdadera y pavor a que algo no vaya bien)… El caso es que tenía todos los síntomas de alguien que se está muriendo. (Dramatización).

SPOILER: Os adelanto que cuando hicieron efecto los calmantes “de verdad”, empecé a preocuparme por temas superficiales, también os lo digo.

  1. La primera, arrepentirme infinito de venir con “estos problemas” a un hospital universitario. Con sus adjuntos, sus residentes y todos metiendo mano impúdicamente a una servidora. Da igual que -gracias a tus almorranas, no entre ni el bigote de una gamba. Da igual. Y esos tactos… Que dirán, ya que toco, toco con garbo.
  2. La la segunda -y más superficial- taparme bien con la sábana porque no estaba depilada.

Imagen sacada de Operarme

Más mi férrea voluntad en ejercer mi rol de paciente lo mejor posible. Es mi pequeña contribución “conciencer”,  facilitar la labor médica y no entorpecerla, con mis:

“¿Me podéis dar algo para el dolor?”

Imagen sacada de Pixabay

 

Os voy a contar mi aventura en Urgencias:

 

Resulta que ingresé con un cólico nefrítico. Sumado a una obstrucción intestinal, gracias a mis maravillosas hemorroides postparto. Dolor ‘insufríbilis’ (y os lo dice una que parió sin epidural, y con una anestesia local, para aliviar los desgarros. Eso, y que no notara los tijeretazos de la episotomía y el fórceps).

En serio, un dolor… Algo inverosímil.

Total, que para ver si tenía alguna “china” en el riñón, la médico -una mujer maravillosa, que se preocupó en todo momento de que estuviera lo más cómoda posible, pasando cada rato a controlarme los calmantes-. Tuvo a bien pedir una radiografía de mi abdomen. Y empieza lo divertido.

Resulta que –como siempre que te miran a fondo– encuentran algo. En mi caso unas cuantas cositas, que no voy a relatar, porque forman parte de mi intimidad. Vamos, que lo estoy tratando asimilar, mientras se confirma con otras pruebas o no.

Pero como no me gusta quejarme (en demasía, se sobreentiende, quejarme sabéis que es mi vicio). Me voy a centrar en los problemas escatológicos que sigo arrastrando tres años después del parto.

Tema de hoy:

 

Hemorroides

 

Pues, como muy bien nos enseñaron en las clases de la ‘prepa’, uno de los interesantes efectos secundarios de llevar alojado un bebé que crece exponencialmente, hasta que físicamente no cabe en tu vientre -y es expulsado entre terribles sufrimientos- (dramatización).
Como decía tu cuerpo serrano sufre, se tiene que expandir, debe reubicar los órganos… Y -resumiendo- experimentará mutaciones. Sobretodo por ahí abajo. Sí, por ahí, por donde va a salir el bebé. Y cargar con un importante peso sobre tu suelo pélvico, ayuda poco.

Ay, ese suelo pélvico, esos ejercicios de Kegel, los masajes de perineo… ¿Por qué no lo haría?

Pero como ya os he hablado de mis “pises on the road”, cada vez que estornudo o me río…

 

Hoy me voy a coronar, hablando de almorranas.

Poco se habla de este tema, para lo mal que lo pasamos algunas (muchas, si contamos las que lo sufren en silencio). A la mayoría de nosotras nos salen durante el embarazo, y se intensifican durante el trabajo de parto.

Son de un ‘coñacismo’ inusitado. Un peso en el bajo vientre, una presión y constantes ganas de ir al baño (que terminan en intento frustrado de evacuación).
Dolor, picor, no poder comer lo que te gusta, leches, no poder ni sentarte. Pero vayamos por partes:

 

¿Qué son las hemorroides?

 

Aquí os dejo información precisa y detallada sobre las hemorroides, que ya han escrito los profesionales de la Web a la que “he robado” las imágenes (Desde aquí, pido disculpas, por aprovecharme de su información e imágenes, para ilustrar mi entrada, como compensación, ya pedí mi cita con Uds. para que me revisen el tema riñones y hemorroides). Como comprenderéis, ya hacer un copia y pega de su información, era pasarse (algo que no mola cuando dejas tu culete en sus manos).

 

Hemorroides, síntomas y tratamiento

 

 

Y el resumen de andar por casa:

Pues –básicamente- consiste en la inflamación de las venas que puede ocurrir desde el recto hasta el ano (vamos, como unas varices en el ‘anete’ y/o músculo que separa la vagina del recto).

Estas venas -tan molestas- pueden variar en tamaño, desde ser como una ‘lentejita‘ hasta alcanzar la preceptiva dimensión de una uva. (Pero de las gordas, de las que no tienes narices a usar en Nochevieja, so riesgo de empezar el Año Nuevo en Urgencias, atragantado). Mi ‘anete’ parece un melonar, caramba!! (Sigo dramatizando, pero no mucho).

Dichas hemorroides, que la naturaleza -en su sabiduría e infinita bondad- ha tenido a bien regalarme durante el embarazo, junto a las estrías, la incontinencia… Además de picazón, provocan dolor (fuerte, ya te lo digo) y sangrado.

 

CAUSAS:

 

Estreñimiento gestante:

 

Como causa principal, al menos en mi caso.

Según va creciendo el inquilino del útero, el peso va aumentando y a su vez ejerciendo presión. Sumado a los niveles de progesterona (disparados durante el embarazo) provoca una dilatación en los vasos sanguíneos, que -por presión– terminan siendo “expulsados” hacia el exterior, como nuestro vástago. Podría decirse que en vez de un pan bajo el brazo, trae unas almorranas.

Y es que -oh, amigas preocuponas- es entonces, cuando se junta el hambre con las ganas de comer:

 

presión + vasos dilatados + pujos = hemorroides

 

Que claro, hay temas más o menos cool para tratar en esto del embarazo. Por ejemplo, náuseas y vómitos (que a mí -particularmente- me dan asco infinito) se tratan como algo natural y hasta hermoso de la primera etapa. Pero el estreñimiento, las hemorroides, el uso de ‘compresazas tocológicas’ para los loquios, o -directamente- la ‘compresaladrillo’ y/o pañales nocturnos para pérdidas de orina…

 

Esos temas, no venden. Se sufren en silencio

 

Buscar “Cómo deshacerme de las estrías?” Hará que te aparecen chorrocientos consejos. Desde cómo prevenirlas, tratarlas, disimularlas, o hacerlas desaparecer.

No tantos para las hemorroides, ¿verdad? Y si se habla, es en plan informativo, pocas somos las que levantamos la voz en primera persona, “No como, por no hacer caca”.

Si ya la presión por estreñimiento puede provocar hemorroides, imagínate, lo mismo, pero con una cabeza tamaño melón.

 

Soluciones:

Imagen sacada de Pixabay

Comprarme un flotador

(y llevarlo en el bolso con el resto de “porsis”)

Ventaja:

Se puede inflar y desinflar, según la necesidad.

Inconveniente:

Ser extremadamente ridículo en sociedad.

Imagen sacada de Operarme

Operarme:

Es la más viable

Y más ahora que -prácticamente- no tiene complicaciones, es ambulatoria, es decir, se hace en cero coma y te vuelves a tu casita.

Como soy una preocupona nata, he dedicado los últimos días a documentare -como es menester– sobre este tema. Y ha sido lo que me ha inspirado a compartir con vosotros

Mis avances en investigación:

Es broma, mujer, ya he tenido a bien enlazaros a información contrastada y veraz (un poco más arriba). Pero pongo esta imagen tan cuqui, de cómo me veía yo, después de los calmantes.

 

Conclusión:

 

Total, que ya empiezo a pensar en mi cirugía de hemorroides y leo sin parar la muy recomendable web Operarme.es (chicas, es la que más confianza me inspira). Además de algún que otro blog (pocos hay, la verdad), en que se narren experiencias hemorroidales que -oh, preocuponas mías-, a veces son de lo más tremebundo. Y por respeto a vosotras, ni enlazo.

También visito foros como “en femenino”, lugares que antaño me producían vergüenza ajena infinita y ahora devoro con ansia de entomólogo. Me intento engañar, pensando que lo que se lee por ahí es lo más extremo y desafortunado. Pero, mejor no tener información (que infoxicarte).

Para poder tomar una decisión, lo mejor es consultar con profesionales, que conozcan tu caso y lo puedan valorar objetivamente. Así que descarto también haceros pasar por ello.

A mí -por ejemplo- me relaja estampar mis ideas (como estoy haciendo aquí, a modo de terapia) porque lo importante, para entrar en un quirófano -cirugía ambulatoria o ir al dentista- es ir tranquila, relajada, confiada y ¿segura? (esto suena a anuncio de compresas).

A ver, que vosotras ayudáis con los comentarios. Pero me gustaría también poder comentar mis inquietudes con el médico. Aunque parece que si preguntas, te intentas entrometer. Y ya ni te cuento si es en la Seguridad Social. Rápido te cierran la boca con un:

“Pero tú eres médico?”

O el no menos épico:

“Leéis cosas en Internet y pretendéis diagnosticaros”

(completamente de acuerdo, también os lo confieso).

Pero -por el momento- estoy encantada con la atención recibida por las amables gentes de Operarme (No me denunciéis por usar vuestras imágenes).

Voy a ir resumiendo, porque me estoy enrollando de más, y no quiero hacer Spoiler sobre “mi operación de hemorroides”.

En otra entrada también trataré el tema de la episotomía, y por qué después de tres años, me sigue doliendo. Como dedicaré otro a:

“¿Qué le ha pasado a mi suelo pélvico, y por qué tengo tantos problemas para orinar?”

Pero eso –como digo– será otro día, porque -siendo sincera- aún estoy dolorida y preocupada con el tema. Hasta que me hagan más pruebas –si es que me atrevo a hablar de mi ano recién arreglado no trataré el tema, y me centraré en cómo arreglar mi blog.

Hoy quería compartir con vosotros el -muy perturbador- tema hemorroides tras el parto, ¿Esta tortura terminará algún día?

 

Y a vosotras, ¿qué os parece? ¿Habéis pasado por el tema hemorroidal, o situaciones parecidas?

No os perdáis la próxima noticia:
"Una joven Madrileña, zanja chorrocientos años de discusión científica, alegando que el orígen del universo está en su culo"

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Virginia Gavira Parrado
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Virginia Gavira Parrado

Me encanta tu forma tan humorística de narrar una historia. Eres tan clara y natural q da gusto leerte. Haces de una historia simplona toda una aventura entretenida

MadreDesastre
Usuario
MadreDesastre

Dios mío! Espero que todo vaya genial y que te recuperes pronto, que seguro que ocurre, porque eres una campeona! Gracias a las diosas, nunca he sufrido de ninguna de esas dolencias (de otras sí, y las arrastro todavía, y lo que me queda!) pero leer el post ha sido como vivirlo en primera persona (o casi) ufffffff … menuda demonia estás hecha! Bravo!

Lianchio Discahogar
Usuario

Madre mía, si ya estas decidida a operarte, espero que todo vaya genial y no tengas que sufrirlas más. Yo las sufro muy poco, y no me imagino sufrirlas en plan bestial. Del dolor del cólico nefrítico, doy fe que es peor que un parto. Y al final lo único que tienes es una piedra o arenilla que ni ponerle nombre ni llevártela a casa. Que todo vaya bien. (por cierto, lo de” depilarse por si te pones mala” que todas las madres nos aconsejan al final tienen su aquel).

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